miércoles, 12 de septiembre de 2007

Jean - Jacques Rousseau 1712-1778

Suizo, Ginebra. Descendiente de una familia protestante. Vive una infancia y adolescencia dramática, tras la muerte de sus padres a muy corta edad. Su tutora, Madame Baren, lo cuida en Francia, lo que tuvo influencia en su pensamiento.
Deísta, enfrenta la existencia de Dios a través de la razón.
Se desempeño en varios oficios sin mayor éxito (músico, lacayo, etc).
En 1741 conoce a Diderot, literario y filosofo uno de los principales redactores de la Enciclopedia, por lo que Rousseau participa y colabora en ella, principalmente, en los artículos referentes a la música.
Diderot le consigue un trabajo, secretario del Embajador de Francia, donde dura tan solo 11 meses, tras una polémica con el Embajador.
Se casa y tiene 5 hijos los cuales da en adopción.
En 1750 gana un concurso literario en la Academia de Dijon, con “Discurso sobre las ciencias y las artes”. Así comienza su fama y reconocimiento publico.
Rousseau es uno de los precursores del resentimiento, que s e vera reflejado en la Revolución Francesa.
Escribe, “La nueva Eloisa”, novela que trata un triangulo amoroso: “Clarisa”, habla sobre el cansancio de vivir; “El Emilio”, es un tratado-ensayo que genera y reafirma una idea de sus principales escritos, la idea del buen salvaje, el hombre por naturaleza es bueno y la sociedad lo corrompe; y en 1762 escribe el “Contrato social” donde pretende una teoría social-política, dice: Hay que generar una sociedad que no corrompa al hombre, una que limpie y no ensucie. El hombre debe volver a ser libre, pero sometido a la ley.

Hombre bueno = Sociedad impura
Contrato – leyes – libres.

Para él el hombre nace libre y bueno, en completa igualdad y con cierta bondad natural que por todas partes de ve oprimido y corrupto. La fuente de todo mal es la desigualdad.

Es preferible el Estado de naturaleza al Estado social, según Rousseau. ¿Por Qué?
Porque la sociedad corrompe al hombre porque este convierte el amor propio en egoísmo competitivo, en donde el hombre deja de ser hermano para los demás y se convierte en un competidor. El hombre deja de ser lo que es y pasa a ser estimado por lo que opinen los demás. Este pierde su identidad, deseando impresionar al resto.
Hay que encontrar una forma de sociedad en donde, finalmente, nos unamos todos, pero obedeciéndonos más que a nosotros mismos y volvamos a ser libres como antes, esto se logra a través del contrato social que va de una libertad social a una civil-política.

El contrato social es un pacto de la comunidad con el individuo y del individuo con la comunidad, desde el que se genera una "voluntad general" que es distinta a la suma de las voluntades individuales y que se constituye en fundamento de todo poder político. La soberanía ha de emanar de la voluntad general, siendo indivisible e inalienable (la ley procede de la Voluntad General y sus ejecutores son, por lo tanto, sustituibles). La libertad individual ha de constituirse, a través de la Voluntad General, en libertad civil y en igualdad. Todo esto aspira a un deseo o proyecto; se refiere al deber ser, no al ser.

Voluntad general es igual al bien común, para Rousseau, es un concepto muy importante, ya que él no es partidario de la separación de poderes. La voluntad general representa al gobierno, que regula, por lo que nunca haría daño a la sociedad, es decir, es inmutable y no se equivoca. Es la que debe imperar en la sociedad, mandar y expresar a la mayoría, puesto que esta es quien decide.



Racionalismo y economía: Siglo XVIII. Aparece la Revolución Industrial.
- Inglaterra comercializa a los 7 mares. (Tiene el imperio marítimo, consolidando con victoria a la Reina Isabel I).
- Se expande su población. (Explosión demográfica)
- Emigración campo – cuidad.
- Separación de capital y trabajo.
- Se extiende el sistema bancario.
- Los científicos se independizan de la iglesia, método científico.

Así surge la cuestión social del siglo XIX manifestaciones que desean situar a los obreros, nuevamente, a la sociedad, una de estas es el comunismo, en esta área destaca, Adam Smith.

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