domingo, 2 de diciembre de 2007

idealista

Fichte (1762 -1814)
Alemán, nacido de padres muy pobres, durante su infancia tuvo que trabajar para ayudar a su familia. Gracias al apoyo del barón von Miltitz pudo Fichte comenzar sus estudios. Tras acabar sus estudios en el instituto de segunda enseñanza Schulpforta de Naumburgo, se inscribe en la facultad de Teología de Jena en 1780, para después trasladarse a Leipzig. Durante estos años la ayuda del barón se fue haciendo más y más escasa, por lo que para aliviar la falta de medios Fichte se puso a trabajar de preceptor, abandonando sus estudios de Teología. Se mudó a Zúrich y allí conoció a Johanna Rahn, con la que finalmente se casaría
En 1790, mientras vivía en Leipzig, un estudiante le pidió que le diera lecciones sobre Kant. Como Fichte todavía no conocía la Crítica a la razón pura, tuvo que leérsela, lo que para él se convirtió en una verdadera revelación.
En 1791 viajó a Königsberg para conocer a Kant, llegando a ser su discípulo que se ocupó básicamente de la moral. Es considerado uno de los padres del llamado idealismo alemán.
Los hombres transforman la moral como religión, ya que la moral es dada por el hombre y así la religión está de más. El autor habla de reforzar la ley moral como la única regla universal del hombre, la cual es construida por él mismo. Además, utiliza un principio de dialéctica: choque de contrarios, por lo que a toda afirmación le sigue una negación, es decir, tesis y antítesis y del choque de ambos hay un movimiento de unificación de las tesis o síntesis, donde no hay superación, sino que hay formación de una nueva afirmación que va a encontrar otra negación; así sucesivamente. Por lo tanto, en esta dialéctica se basa el aumento del conocimiento de la actitud humana.
El conocimiento es sintético y acumulativo: progresa.
Desde el punto de vista moral esto es discutible, ya que el bien y el mal estarían juntos y serían una unidad.
No habla de un Dios absoluto, por lo que la única realidad absoluta sería el yo, que se explica por sí mismo y el cual se encuentra con un no yo, que puede ser material o de otro hombre. Y se va a formar una unidad como resultado del choque, la cual va a contener toda la realidad y va a ser la base del desarrollo del hombre, ya que el yo se va superando después de unirse: afirmación y crecimiento en el proceso dialéctico.
La concepción de la realidad como dialéctica va a ser muy importante, puesto que va a dar los fundamentos de las revoluciones (choque para la superación a través de la absorción) y la naturaleza va a ser sustituida en el s. XX, pues las cosas se reemplazan y se crea un mundo paralelo que es artificial o fabricado por el hombre, es decir, en vez de perfeccionar algo se crea algo que no es natural.
Entonces, hoy el mundo artificial es el que nos invade, pues se interrumpen los ciclos naturales artificialmente y, mientras la naturaleza se agota, el hombre quiere ir más allá al ir superando los límites. La naturaleza es vista como un obstáculo, lo cual puede terminar eliminándola.

Fichte no aceptaba el argumento kantiano sobre la existencia de los noumena o "cosas en sí", realidades supra-sensibles más allá de las categorías de la razón humana. Veía la rigurosa y sistemática separación entre las "cosas en sí" (noumena) y las cosas "tal y como se nos representan" (phenomena) como una invitación al escepticismo.
En vez de aceptar dicho escepticismo, Fichte sugirió radicalmente que se debía abandonar la noción de mundo noumenal y en su lugar aceptar el hecho de que la consciencia no tiene su fundamento en el llamado "mundo real". De hecho, Fichte es famoso por su original argumentación de que la consciencia no necesita más fundamento que ella misma: de esta forma, el conocimiento no parte ya del fenómeno, sino que se vuelve creación del sujeto conocedor. Es así que se crea el idealismo: la realidad es un producto del sujeto pensante, en contraposición al realismo, el cual afirma que los objetos existen independientemente del sujeto que los percibe.
Esta noción finalmente se convirtió en la característica definitoria del idealismo alemán y, por lo tanto, en la clave esencial para la comprensión de las filosofías de Hegel y Schopenhauer, aunque ambos rechazan la noción fichteana de que la consciencia humana es en sí misma suficiente fundamento para la experiencia, postulado por otras consciencias "absolutas".
En su famoso trabajo Fundamento del derecho natural, Fichte establece que la auto-consciencia es un fenómeno social. Es decir, él afirma que aunque su existencia depende de los objetos del mundo externo, sin embargo, la mera percepción de estos objetos externos depende de la auto-consciencia. La solución de esta paradoja, para Fichte, es que un ser racional adquiere su consciencia plenamente cuando es "evocado" como consciente por otro ser racional fuera de él mismo.
A causa de esta necesidad de relación con otros seres racionales para la consecución de la consciencia, Fichte afirma que debe haber una "relación de derecho" en la cual haya un mutuo reconocimiento de racionalidad por ambas partes.

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